Locura de lectura
Por Gema Badajoz
Locura de lectura
Mis publicaciones
jueves, 23 de abril de 2026
Las gratitudes
jueves, 9 de abril de 2026
Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York
(Opinión personal) Muy buenos días desde Locura de Lectura. ¿Quién quiere seguir leyendo novedades cuando tenemos tantas historias por descubrir?
Saturada de títulos que están en boca de todos los influencers y que invaden las redes mañana, tarde y noche, decidí rebuscar narrativa en el pasado. Y me topé con Sheila Levine, una judía neoyorquina que acaba de cumplir los treinta y que, a pesar de ello, no ha conseguido lo que lleva toda una vida proponiéndose: pareja y éxito.
La novela me ha llevado al Nueva York de los años setenta: a fiestas en apartamentos decadentes, a oficinas grises llenas de mecanógrafas relegadas a tareas repetitivas, poco valoradas y soportando un trato cuestionable; a un mundo sin apps pero con bares cargados de humo, y a esas conversaciones cruzadas en las que uno intenta parecer interesante mientras sostiene un cóctel en vaso de papel. Un escenario donde todo parece improvisado, torpe y brillante a la vez.
Y en medio de todo eso, están Sheila y sus inseguridades. Vive con la presión constante de encajar en un molde que impone la sociedad. Su físico, convertido en su mayor enemigo, y esa manía de compararse con todo el mundo la empujan a tomar una decisión trascendental. Pero lejos de dramatizar, convierte su historia en una comedia amarga, llena de lucidez y de ese humor que solo aparece cuando una ya no sabe si reírse de sí misma o del mundo que la rodea.
Y yo que pensaba que personajes como Bridget Jones y mi adorada Carrie Bradshaw eran originales, hasta que apareció Sheila Levine para recordarme que ese tipo de mujeres —torpes, lúcidas, divertidas y llenas de contradicciones— ya existían mucho antes de que el término "chica imperfecta" se pusiera de moda. No olvidemos que Gail Parent publicó esta novela en 1971.
Un libro hilarante como pocos, divertidísimo y muy recomendable, de esos que se quedan contigo y que desde hoy se convierte en lectura imprescindible para cualquiera que disfrute de personajes imperfectos, honestos y, aunque suene a incongruencia, llenos de vida.
Y hasta aquí mi recomendación de hoy. Besos y feliz día!
SINOPSIS:
jueves, 8 de enero de 2026
Cuando no queden más estrellas que contar
(Opinión personal) Muy buenas tardes desde locura de lectura y Feliz Año Nuevo!!!! Qué gusto volver a vernos por aquí. Y es que, dedicada cien por cien a mi novela, el blog ha ido quedándose un poquito atrás. Pero como dicen por ahí, nunca es tarde si la dicha es buena, así que, aquí estamos de nuevo.
Muchos me preguntáis por mis lecturas y la razón por la que no subo reseñas. De verdad que me encanta que lo hagáis, pero os diré que, aunque el blog esté algo dormido, mis lecturas siguen viento en popa a toda vela, sin embargo, dedico menos tiempo a reseñar.
Y como los propósitos de año nuevo vienen cargados de promesas, yo prometo devolverle la vida a locura de lectura y a reseñar todo lo que caiga en mis manos, como siempre debió ser.
Mi última lectura, y la que hoy os traigo, ha sido Cuando no queden más estrellas que contar. Una historia sencilla y pastelosa, que como ya sabéis, de vez en cuando viene fenomenal.
A caballo entre España e Italia, Maya inicia un viaje de crecimiento personal en el que todo es lo que parece. Con una narrativa ágil y envolvente, María Martínez nos acerca a la vida de esta veinteañera marcada por la desdicha. Y digo que "todo es lo que parece" porque, desde mi punto de vista, la trama es tan predecible que acaba alejándose de lo creíble. Aún así, ¿a quién no le gusta dejarse llevar por una lectura amable con ese aire ligero de comedia romántica?
No tengo mucho más que decir al respecto. Una novela perfecta para desconectar con la que, sin duda, disfrutarán los primeros lectores. Y aunque no ha sido mi favorita, reconozco que tiene su público y su momento.
Y hasta aquí mi reseña de la semana. Besos y feliz noche.
SINOPSIS:
Desde muy pequeña, Maya se ha sacrificado en cuerpo y alma por el ballet. Trabaja como solista en la Compañía Nacional de Danza y los ballets más prestigiosos han puesto sus ojos en ella. Sin embargo, un grave accidente acaba con su futuro prometedor. El único mundo que Maya conoce se ha derrumbado y su abuela, que ha guiado cada uno de sus pasos, la culpa por lo sucedido. La ausencia de su madre pesa más que nunca. Y un hallazgo fortuito abrirá una profunda herida.
jueves, 14 de agosto de 2025
EL SUEÑO DE SIENNA
lunes, 11 de agosto de 2025
EL SUEÑO DE SIENNA
martes, 11 de junio de 2024
La biblioteca de los nuevos comienzos
martes, 23 de abril de 2024
Juana de Castilla
jueves, 15 de febrero de 2024
Carta de una desconocida de Stefan Sweig
miércoles, 14 de febrero de 2024
El retorno de Locura de lectura
"Decíamos ayer..." Casi me puedo agenciar esta corta y apropiada frase de Fray Luis de León para retomar lo que nunca debí descuidar. Bromas aparte, vuelvo a mi pequeño y delicioso blog que tantos agradables momentos me ha hecho pasar. Ese por el que me levantaba cada mañana pensando ya en sumergirme en él. Impregnarme de mis propios escritos, releer mis apreciadas reseñas y recrearme en el placer de la lectura, era todo un plus en mi día a día. Pero, ¿Cómo llevar a cabo tanto trabajo sin apenas tiempo para ello? La vida, montaña rusa de emociones que cargadita de sorpresas te conmueve cada día, ha sido el único motivo por el que he espaciado mis visitas a mi propio y apreciado rinconcito. Y aunque casi todo en esta vida tenga un principio y un fin, a Dios pongo por testigo que este no va a ser el final de locura de lectura. Por ello, y porque así lo siento, hoy mismo retomo este maravilloso espacio dedicado al mundo de los libros.
Bucear entre las editoriales, empaparme de las novedades, hacerme con sus primeras ediciones, explorar clásicos de todos los tiempos, descubrir y por supuesto conseguir las más hermosas ediciones, ya sean de lujo o no, y morirme de ganas de dároslas a conocer, es a lo que me comprometo como amante de la literatura que soy. En pleno retorno bloguero, leer, reseñar y darle forma a todas mis lecturas es lo que pretendo y anhelo. Por todo ello, ¡Bendita bienvenida al mundo bloguero!
Y como reza la cabecera de este blog desde hace ya más de diez años, libros de poesía, libros de humor, libros de amor, libros de historia, libros de arte, libros de fantasía, libros de noche, libros de día, libros, libros y más libros.
Gracias por estar ahí. Besos y feliz miércoles!!!
jueves, 4 de agosto de 2022
Rojo Cereza de Gema Badajoz.- Cap 2
Y como lo prometido es deuda, vuelvo con un segundo capítulo de Rojo Cereza. Bienvenidos a locura de lectura!!!
CAPITULO 2
Quien más, quien menos tiene recuerdos de su niñez. Imágenes que en forma de ráfagas te interceptan, momentos que dices haber vivido, olores que evocan, sabores que transportan. Tampoco hace falta profundizar mucho para que afloren. Hay recuerdos que se mezclan con datos y anécdotas que te han contado, difieren de la realidad, pero son tan tuyos que pasan a formar parte de ti, de tu memoria autobiográfica. Esa ansiedad con la que esperábamos las vacaciones estivales, aquellas inolvidables Navidades cargadas de magia e ilusión, la alegría con la que recibíamos a familiares un día cualquiera de nuestras vidas y aquellos cumpleaños en los que cualquier niño del barrio era bienvenido. Salud y bienestar a raudales. Ausencia de problemas. Recuerdos irrepetibles en los que cada vivencia podía convertirse en una gran aventura. Supervivencia en estado puro la de aquellos años. Todo estaba permitido para las hazañas cotidianas. Atravesar campos solitarios, cruzar ríos en pleno invierno sin importar caer al agua, jugar con hierros oxidados, maderas astilladas o cualquier objeto punzante eran el mejor de los tesoros. Siempre ensangrentados y llenos de heridas, pero nada que una inocente tirita no pudiera curar. Dicho así, cualquiera diría que éramos medio salvajes, tampoco es eso. Por supuesto teníamos juguetes, pero recibir un par de ellos al año eran más que suficientes para valorarlos al máximo.
¿No os da la sensación que hay gente que parece no haya tenido infancia? Si le preguntas a mi amiga Sonia si recuerda los Electroduendes, te contestará ¿Los Electro queeeé? No lo entiendo. Cómo alguien que ha nacido en la era de los dos canales no puede acordarse de algo así. Y quién no pasaba la sobremesa de los fines de semana viendo D’artacán o David el Gnomo. Aún recuerdo cuando mis padres nos vetaron el último capítulo de los gnomos, ese en el que se convertían en árboles, (perdón por el spoiler, pero si no sabías esto treinta años después de su emisión, una de dos, o no has tenido infancia o tienes muy mala memoria), y todo por la sencilla razón que debíamos asistir a una boda y teníamos que llegar con tiempo. El caso es que mi padre tomó la salida equivocada y se cumplió el peor de los augurios. Llegamos tarde a la boda y nos quedamos sin ver aquel inesperado final. Carentes de cualquier tecnología punta, o veías la emisión en el momento, o te quedabas sin verlo para siempre jamás. Puedes imaginar, querido lector, qué fue lo primero que busqué en internet hace ya la friolera de veinte años.
Normalmente, los sábados pasábamos todo el día en la
calle, algo que ahora es impensable. No me extraña que mis hijos crean que
vengo de la era cuaternaria. No conciben que en nuestra niñez no existieran los teléfonos
móviles, que no tuviéramos ordenador, televisión con pantalla plana, y lo que
es peor, que no tuviéramos un sencillo y arcaico ya mando a distancia. A lo
que iba, que los sábados que podíamos ver la tele el tiempo que quisiéramos sin
esperar a terminar la merienda para hacer los deberes, era cuando menos la veías.
Te pasabas el día entero trasteando en la calle. Ya estaban los domingos para
hacer las tareas escolares.
Siempre he oído decir a mi padre que los hijos te
hacen mayores. Una verdad como un templo. Y aquí estoy yo, peinando canas perfectamente camufladas, eso sí, y hablando de mi niñez, que como ya he dicho al principio, no sé porque se ha apoderado de mí. O puede que sí y no quiera reconocerlo.
Hace unas semanas me encontré con Marta, mi amiga del
alma durante toda mi etapa escolar. Hacía años que no sabía nada de
ella, demasiados, diría yo. Tantos que no la conocí la mañana en la que intentó
atracarme en pleno centro de Madrid. Me asusté bastante. Salir corriendo sin
echar la vista atrás era lo que me pedía el cuerpo, pero mis piernas no decían
lo mismo. El miedo me paralizó. Pero lo que realmente me hizo perder la conciencia
fue cuando la reconocí. Allí estaba Marta, la que me ayudó a preparar mi
chuleta de sociales cuando quedaban cinco minutos para el examen final de sexto,
la que me prestó su jersey aquel fatídico día en el que la regla quiso
jugarme una mala pasada. Marta, con la que grité como pocas en el mejor de los
partidos de todos los tiempos. Dime que te acuerdas de aquel maravilloso
España-Malta y aquella locura de resultado 12 a 1. Allí estaba mi querida amiga
de la infancia, demacrada, con la ropa sucia, rota y sin apenas dientes, pidiéndome
dinero. No me miró a la cara en ningún momento, pero yo sí la miré a ella. Como
decía, el miedo me paralizó, y no precisamente porque me estuvieran atracando, sino
porque los recuerdos que en ese terrible momento acudieron a mi mente pudieron
más que la realidad. Marta dime que te acuerdas de mí, le dije. Vamos coño, no tengo
todo el día, me contestó. Le di los dos billetes de veinte que llevaba en la
cartera y un par de euros sueltos. Algunos céntimos cayeron al suelo al apurar el
monedero y ella se agachó a recogerlos sin soltar la navaja que muy fuertemente
su mano aferraba. Recogido el botín y dando media vuelta, vi cómo se alejaba
contando su fortuna. Ese débil y magullado cuerpo que haciendo gran esfuerzo
se conseguía mantener en pie y aquellas piernas flexionadas carentes de energía,
dudo que pudieran avanzar más diez metros. No quiero seguir recordando ese momento.
Como decía, la memoria nos juega malas pasadas. Muy malas. Me alegro que aquel nefasto y espantoso día la memoria de Marta fallara. Qué pena que la mía no lo hiciera.
Y hasta aquí puedo leer... Frase muy en boca de todos durante los ochenta. Seguro que la recuerdas.
Besos y feliz jueves










