
(Opinión personal) Pues eso, que con protagonistas como Olivia... no hay quien se aburra. Y es que a esta chica le pasa de todo, aunque reconozco que las situaciones son de lo más elaboradas y rebuscadas. Olivia tiene veinticinco años, dinero a espuertas, un insoportable novio de lo más cursi y unos padres que no entienden por qué su hija del alma no estudia para notaría. Entre unas cosas y otras Olivia se ve viviendo en un apartamento en el centro de Madrid, sola... o eso es lo que ella cree.
Y aquí empieza la historia de Un féretro en el tocador de señoras, una novela divertida, de lectura rápida, entretenida, surrealista y con pinceladas del estilo de Marian Keyes, aunque para mi Keyes sea la reina indiscutible de la comedia. La novela tiene una trama sencilla a la par de original, lo que hace que la leas en un par de tardes.
No había leído nada de Regina Román y me alegro de tener otra de sus novelas esperando en mi estantería, su título: Cuarentañeas.
Lo mejor: Gilda...
Lo peor: Las coletillas de la protagonista, además de repetitivas: Jolines, mecachis... demasiado pesadas.
SINOPSIS:
¿Qué hacer cuando te peleas con tu rica familia y te vas de casa? Sencillo, irte a vivir con tu novio.
¿Qué hacer cuando la vida junto a tu novio pijo se hace insoportable? Sencillo, pillarte tu propio apartamento.
¿Qué hacer cuando un fantasma revoltoso se instala en tu piso y te encarga una misión suicida? La cosa se complica… bastante.