
Erase una vez un pueblecito de Cantabria llamado El Tejo, donde escondido entre mar y montaña se oculta una casa de cuento de nombre, Los Trastolillos. En ella las hadas deambulan a su antojo, los duendes hacen de las suyas y los sueños de los mortales se hacen realidad. A su alrededor se visten de color los mejores frutales para disfrute de trastos y trasgos, así como manzanos, melocotoneros, kiwis, perales, nogales y limoneros. El paso hacia la casa lo componen una serie de plantas y flores a cual más colorida, destacando las hortensias rojas y petunias blancas entre las demás. El mágico acceso a su interior hace que te olvides hasta de tu nombre, ya que un intenso olor a violetas inundando la estancia crean el estado perfecto para completar esa magia.

Me ha encantado esta entrada!!
ResponderEliminarCerca de donde yo vivo.
Los cántabros tenemos la historia celta(y nuestras estelas), y los duendecillos traviesos, entre ellos los trasgos.
Hay páginas muy divertidas donde te cuentan todos los seres mágicos que habitan Cantabria.
Un saludo,
Rebeca.
Hola Rebeca, es un sitio precioso. Me alegro que te guste la entrada, y si lo tienes cerca, mejor que mejor. Gema
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